Ruedas de molino – Luis Acebal

La bolsa de Wall Street, Nueva York (AP)

Vemos y sufrimos fundamentalismos en todos los campos. En boga está el de los adoradores sectarios del poder absoluto, imperial, de los mercados, impuestos como protagonistas absolutos de la supuesta salvación de todos.

Si esta y otras adoraciones en boga adoptan perfiles sociales próximos a lo religioso tradicional, he ahí una cuestión abierta a la discusión.Pero para entendernos puede resultar bastante útil escuchar el mensaje que el Congreso de Teología recientemente celebrado en España dirige a toda la sociedad.
Se fija principalmente en el fundamentalismo religioso, pero la conclusión que ofrece, tras varios días de trabajo y debate sobre el tema, merece nuestra escucha atenta, seamos religiosos o no. Véase el texto:

MENSAJE DEL XXXI CONGRESO DE TEOLOGÍA

Convocado por la “Asociación de teólogos y teólogas Juan XXIII”

Madrid

Del 8 al 11 de septiembre  hemos celebrado el XXXI Congreso de Teología con la participación de setecientas personas de diferentes continentes y múltiples identidades culturales, religiosas y étnicas para reflexionar sobre el fenómeno de los fundamentalismos, sus principales manifestaciones, causas y  consecuencias en los distintos escenarios geoculturales: Asia, África, América Latina y Europa.

1. Los fundamentalismos son la manifestación más elocuente de la incapacidad de los seres humanos para vivir en armonía en medio de la diversidad y convierten las discrepancias en barreras de incomunicación. Alimentan la intolerancia, son enemigos de la diversidad y pueden manifestarse bajo cualquier ideología.

2. El fenómeno fundamentalista, cada vez más extendido, se apropia de todas las parcelas de la existencia humana: personal y social, religiosa y cultural, política y económica. Esto puede comprobarse en el avance de los partidos xenófobos e islamófobos, en el fanatismo de líderes religiosos que queman libros sagrados y en los atentados terroristas cometidos en nombre de Dios. Coincidiendo con el X Aniversario del 11-S, queremos tener un recuerdo especial para los atentados de ese día en los Estados Unidos, sin olvidar los del 11 de marzo en Madrid, del 7 de julio en Londres, del 21 de julio en Oslo y otros, así como las invasiones violentas de países y las agresiones contra su población civil por parte de las potencias imperiales.

3. Hemos prestado atención especial a los fundamentalismos religiosos, cuyas características más importantes son: la absolutización de la tradición, la búsqueda de un fundamento inamovible en un mundo cambiante; la pretendida comprensión literalista  de los textos sagrados fuera del marco cultural e histórico en que fueron escritos; el olvido de la ineludible crítica; la pretensión de verdad absoluta en un mundo caracterizado por la complejidad y la incertidumbre; la dependencia de una autoridad indiscutible frente a la inseguridad creciente; la defensa de una moral inmutable en una sociedad en permanente transformación; la fe en un Dios conocido, que legitima las propias convicciones y opciones; la sacralización de lo profano; la dogmatización de lo opinable y la negativa al diálogo.

4. En la Iglesia católica el fundamentalismo suele canalizarse través de los movimientos neoconservadores, empeñados en llevar a cabo la restauración eclesiástica hasta el extremo, y de no pocas actuaciones intolerantes de la jerarquía que minimizan, e incluso niegan, aspectos fundamentales del concilio Vaticano II y condenan el trabajo de los teólogos, las teólogas  y los movimientos renovadores.

5. Algunas de estas actitudes hemos podido comprobarlas en la reciente Jornada Mundial de la Juventud, que ha ofrecido una imagen autoritaria y patriarcal de la Iglesia, ajena a los problemas reales de los jóvenes, y ha fomentado la exaltación del pontífice, hasta caer en la papolatría, una de las más nítidas expresiones del fundamentalismo. Y todo ello con el apoyo y la legitimación de las diferentes instituciones municipales, autonómicas, militares y empresariales.

6. Objeto de riguroso análisis crítico por parte de las teólogas feministas de las diferentes tradiciones religiosas ha sido el fundamentalismo patriarcal, que fomenta la desigualdad, mantiene los roles de género y se traduce en el control absoluto del orden social por los varones, que imponen la sumisión de las mujeres, recurren a la violencia  y llegan al extremo del feminicidio.

7. Los fundamentalismos se extienden por los diferentes sectores sociales e instalados en las cúpulas de la mayoría de las religiones, de la política, de la economía e incluso de los Estados, que toman sus decisiones autoritariamente sin la consulta a la ciudadanía y sin fomentar la democracia participativa. Nosotros mismos, por muy lejos que creamos estar de actitudes fundamentalistas, no estamos libres de incurrir en ellas. Por eso es necesario estar vigilantes y tener una actitud siempre autocrítica.

8. Creemos que el mejor antídoto contra los fundamentalismos son: la renuncia a la posesión absoluta de la verdad y su búsqueda colectiva, el respeto al pluralismo, la convivencia frente a la coexistencia, el derecho a la diferencia, la interculturalidad y el diálogo interreligioso orientados al trabajo por la paz y la justicia, la solidaridad con los excluidos, la defensa de la naturaleza y la igualdad entre hombres y mujeres. Las religiones poseen en sus propias fuentes ejemplos luminosos y resortes para superar los fundamentalismos, cuales son: la dignidad de las personas, el tejido comunitario, la aceptación de los otros, el perdón, la misericordia, la opción por los pobres y marginados y la hospitalidad.


Nuestra bolsa había bajado un 13,28 % la semana pasada. Ahora ha subido 14,43 % en un día, el lunes 10. ¡Hemos recuperado el nivel del verano de 2005! 10.350 puntos.

Pero escribo el martes 11, y hoy a las 16:45 hemos bajado un 4,54 %. El índice se nos está yendo a los 9.890 puntos. Vamos otra vez de pompis, diría la Baronesa.

Cierro Internet, numeritos que cambian, los abro otra vez, son las 17:06: y estamos en los 9.907,40. ¡Vamos recuperando! ¿Alcanzaremos de nuevo los 10.000? Ni idea. Y entre que paso la tarde mirando estos números a lo peor acabo perdiendo una buena ocasión.

No, hay que ser decidido: voy a conectarme con el continuo y comprar 2 acciones del Popular, que está bajando 27 céntimos y medio, y será un buen negocio cuando explote la acción. ¡Hay que saber comprar barato! Es que he ido a cobrar el reintegro que me tocó en la lotería del sábado por una terminación en 9. Eran 12 euros. La vendedora me ha preguntado si quería comprar otra cosa a cambio. No le he hecho caso, ni le he dicho que ahora me voy a la bolsa. Es mi secreto.

Esto de la subida del 14 % en el lunes blanco, aunque a esta hora del martes ya solo nos quede un 10, es un verdadero golpe de suerte. Hará avanzar mucho a España.

Pero ¿y si no fuera precisamente suerte? ¿No será que andan por ahí unos señores que en vez de comprar mis dos acciones del Popular compran o venden dos millones de la misma mercancía, o de otra. ¿Y si un ceporro se equivoca y teclea 16.000 millones de acciones de Procter & Gamble en vez de 16 millones, y una serie de ordenadores que disponen automáticamente del dinero ajeno se ponen a vender hasta la última partida de queso provolone y meten en una crisis a todo Wall Street, lo que supone una crisis en la City, que desencadena una crisis en todas las bolsas europeas, lo que desencadena crisis en decenas de empresas? Si me coge mañana una cosa así, ¿en qué se quedarán mis 10 euros de las 2 acciones del Popular?

¿Era una errata de verdad? Ya se sabe, los teclados, los dedos, un estornudo al dar el pulsador… ¡cualquier cosa pudo ser! Sí, eso, cualquier (¿otra?) cosa…

Lo arreglaron en unas horas en Nueva York (no así en todos los demás pabellones donde moran los sirvientes o ayudas de cámara de NY). Y millones de acciones de centenares de empresas se pusieron baratísimas, incluso a precio casi cero.

¿Por qué no nos avisó el ceporro de la errata para poder comprar esas gangas? Pero ¿era una errata?

¿Y quién compró la deuda griega cuando no valía nada y todos huían? ¿Acaso ese comprador sabía que íbamos a rajar nuestras carteras nacionales para meter dinero en Grecia? ¿Y qué sacan los pobres griegos de ese cambalache? ¿Qué pasa cuando alguien se aprieta tanto el cinturón que se parte en dos, como una avispa golpeada?

¿Por qué nos pasa todo esto, griegos y no griegos? ¿Quién compra y quién vende para que nuestras bolsas sean un tobogán? ¿Quiénes son los verdaderos dueños de Telefónica y del Banco de Santander?

¿Por qué dijo Zapatero, saliendo de una reunión de los 20 donde le dejaron entrar, que se iban a acabar los paraísos fiscales? ¿Y por qué algunos ya sabíamos que eso era una ingenuidad imposible? ¿Por qué los partidos están llenos de deudas por créditos que piden para gastar dineros fatuos en sus campañas? ¿Por qué luego no pueden decidir determinadas cosas, porque se les puede cerrar alguno que otro grifo de crédito?

¡Vaya mundo este! Y seguimos sin saber quiénes mandan de verdad. Sabemos a medias dónde están, pero ¿quiénes son?

Van de anónimos. Nadie ha podido votarles. Ahora voy entendiendo por qué todas esas grandes sociedades se llaman también “anónimas”.

Escribo muy lentamente y me han dado las 18:30. Miro de nuevo y resulta que hemos superado de nuevo la barrera del 10.000. Otra vez como en 2005. ¡Qué gran avance!

Ahora la bolsa sube. La acción, varios céntimos más cara

Estoy pensando… Creo que no voy a comprar las dos acciones del Popular. Me voy con la ONCE, ¡a ver si me toca el cuponazo!