Ruedas de molino – Luis Acebal

Próximo ya al fin de sus días el viejo Pericles pronunció, en honor de las víctimas de la guerra, un discurso que quedó escrito y así ha llegado hasta mí:

“Nuestro gobierno no pretende imitar a nuestros vecinos; somos, muy al contrario, un ejemplo para ellos. Porque si bien es verdad que formamos una democracia, por estar la administración en manos de muchos y no de unos cuantos, en cambio nuestra ley establece igual justicia para todos. Además nuestro pueblo reconoce la superioridad del talento, y cuando un ciudadano se distingue de los demás por su carácter, el pueblo lo designa para los cargos públicos, no por derecho de clase, sino como una recompensa a su mérito. Ni la pobreza es un impedimento entre nosotros para desempeñar cargos públicos; cualquier ciudadano puede servir a la patria, por humilde que sea su nacimiento. No hay privilegios en nuestra vida política ni en nuestras relaciones privadas; no recelamos unos de otros ni nos ofendemos por lo que haga nuestro vecino, aunque no nos guste. Mientras vivimos así libres en nuestra vida privada, un espíritu de mutua reverencia prevalece en nuestros actos públicos, y el respeto a la autoridad y a las leyes nos impide obrar mal. Tenemos además en gran estima a los que han sido elegidos para proteger a los débiles y practicamos la ley moral que castiga al transgresor con un sentimiento general de reprobación”.

Y un poco más allá: “Empleamos las riquezas no en alardes de vana ostentación, sino donde son realmente necesarias. Confesar la pobreza no es una vergüenza entre nosotros, sino la abyección y la miseria. Un ciudadano de Atenas no abandona los asuntos públicos para ocuparse solo de su casa, y hasta aquellos de nosotros que tienen grandes negocios están también al corriente de las cosas del gobierno. Miramos al que rehúye el ocuparse de política, no como una persona indiferente, sino como un ciudadano peligroso; y si hay pocos de nosotros que sean aptos para proponer, todos somos buenos para decidir en los negocios del estado. Es opinión nuestra que el peligro no está en la discusión, sino en la ignorancia, porque nosotros tenemos como facultad especial la de pensar antes de obrar, y pensar aun en medio de la acción, mientras que otros son valientes en la ignorancia y vacilan en cuanto empiezan a pensar…”.

El nombre de ese que rehúye el ocuparse de las cosas públicas era en Atenas el de “idiotés” derivado de “ídios”, que es lo propio de uno (véase en la palabra “idiosincrasia”). En definitiva, el idiotés es el que está solo a lo suyo sin que le interese lo de todos los demás. Este, según el genio militar, político y filosófico de Pericles, el que dio su nombre al siglo V a.C., este es “el ciudadano peligroso”.

Cierto que “idiota” tiene también otra etimología, por eso sin duda cuando estudiábamos bachillerato en el siglo pasado algunos les llamaron “ilotas”, para distinguirlos de los idiotas, imbéciles y similares. Pero el origen en el término “ídios”, aludiendo a ese estar a lo suyo, aparece claramente constatado y así lo cita Pericles. El conjunto de estos idiotas es el enemigo público número uno. El idiota de Pericles es el que en medio de los dramas y problemas más acuciantes se acerca al que manda y le susurra al oído: “¿y de lo mío, qué?”.

Lo suyo es siempre el dinero. Puede tratarse de algo más, pero siempre también el dinero. Por él llegan unos hasta la delincuencia, otros hasta la mediocridad. El dinero de todos estos idiotas decide la marca de sus coches, el tamaño y decoración de sus casas, el club al que pertenecen, el deporte que practican, los libros que leen o no leen, el centro educativo donde buscan compañías para sus hijos e hijas: siempre su… lo que sea. Qué hay de lo mío.

Lo malo que les ocurre es que con tanta gana y deseo de lo mismo, uno se siente en continua zozobra, porque todo se puede perder. Estos peligrosos idiotas olvidados de la colectividad que les rodea viven atemorizados.

Miedo al otro, miedo al cambio, miedo al futuro.

El miedo paraliza mucho y nuestra sociedad de idiotas es, como tal sociedad, una red dominada por la pasividad. Activo para lo mío, pasivo para todo y todos los demás. No se mueve un dedo ni por la propia madre, por poca lata que dé. Hay que mirar a los mercados y ya está.

Ya podrá ocurrir lo más terrible, que lo mejor es dejarlo ir y callar. A mí que me registren.

El miedo enmudece. No hables, no lo vayas estropear todo. Repite lo que digan los que crees que te favorecen. No digas imprudencias, que luego salen en los dichosos cables de Wikyleaks. Qué atrasado parece eso de los cables.

En todo esto voy pensando, recordando a Mauricio Rosencof y su obra breve: “las cartas que no llegaron” (Alfaguara, 2002). Una persona muy querida me ha regalado este libro para Navidad y me subraya una frase:

“El silencio es el verdadero crimen de lesa humanidad”.

Me dicen que este volumen ya no se encuentra fácilmente en las librerías, que solo unos cuantos tendremos la suerte de haberlo leído. Algunos de los muchos que queremos hablar.

(23) Comentarios

  1. Rafael Arauz

    ¡Magnífico! Mis más sinceras felicitaciones por este magnífico escrito que no puede definir mejor la situación de la apática y idiotizada España actual.
    Un abrazo
    Rafael

  2. ¿Donde se quedo el más puro sentir de los pueblos y su democracia?
    Raza humanoide, desfigurada y desfiguradora.
    Rehenes de la estulticia.
    ¿Donde enterrasteis El Ser?

  3. Augusto

    Excelente artículo. Y lamento que sea un poco tarde para votar a Pericles.

  4. No sé si calificar de sarcasmo o cruel ironía la afirmación por la cual llaman progreso al recorrido efectuado por la humanidad desde ese siglo V A.C. y este “democratico” y moderno siglo XXI.
    Con razon se llaman progresistas estos retrogrados zapateristas.
    Felicitaciones y constancia.

  5. [...] Un país de idiotas, ciudadanos peligrosos ruedasdemolino.periodismohumano.com/2010/12/16/un-pais-de…  por prometeo79 hace 1 segundos [...]

  6. Pepecmb

    ¿Dónde encontrar a los Pericles de hoy?
    En la vida pública se huye del bien común, se mira al poderoso buscando su aprobación (confianza de los mercados lo llaman ahora) y eso que en algún momento se llamó pueblo, clase trabajadora, ciudadanía, queda como ente obtuso al que mediatizar, empobrecer, despojar de su derecho a pensar y obrar en beneficio de tod@s.
    Buscamos dignidad y encontramos miseria; pero seguiremos resistiendo, con cualquier otro nombre la emancipación será nuestro horizonte.

  7. Ebano

    De lo mejor que mis ojos han devorado en un triste año de malas nuevas. Entre las trompetas mediáticas algunos seguimos buscando el ágora de donde fluye la verdad. Zorionak.

  8. dardo gomez

    Luis, una vez más, rompe el peligroso silencio de los idiotas y expone el pensamiento y el deseo de todos los que estamos decididos a resistir el imperio de los idiotas y de los que viven de propagar la idiotez como forma de vida. Hace unos diás, en Santiago de Compostela, Mayor Zaragoza y el propio Luis marcaban la hora de pasar a la acción pacífica contra estos peligrosos idiotas que dan cancha a la maldad. A seguir, Luis

  9. Carlos

    Muy acertado Luis. No hay nada como acudir a los clasicos para entender nuestros problemas. En efecto, en un contexto de injusticia, sufrimiento e insostenibilidad, donde priman los intereses particulares sobre los generales, el silencio y la inhibición de las personas nos convierte en complices del mismo. Como bien también nos recordaba Martin Luther King, en uno de sus discursos.
    Un abrazo

  10. Luis, como siempre tus reflexiones han sido un incintivo para no desfallecer.

  11. Javier

    ¡Cuanta fata nos haría un Pericles! Pero no está de moda tener líderes potentes con fuerte sentido social y moral.
    Luis como siempre, dando en el clavo. Hay que distrbuir esta reflexión tuya. No tardes otro mes en escribir.

  12. Muchos ya no nos callamos, y al punto de masa crìtica necesario para que los idiotas tengan un sello en la frente, le falta poquito para hacerse realidad.

    Que definiò Pericles la Idiotez. Inexpugnable

  13. isabel Masacarell

    Felicidades, es bueno rescatar a los clásicos, que siempre serán actuales.
    La reflexión…¡sin comentarios, me uno a lo ya expuesto

  14. Enorme el artículo, Luis, aparte de que ya sabes que te considero lo que la ética considera “persona buena” lo que por desgracia no abunda. Yo creo que, como el ensayo de Ernesto Sabato “La Resistencia”, precisamente hay que resistir y seguir dando la murga. Un abrazo.

  15. Isabel

    Qué bien leer un artículo tan reconfortante y qué mal que después de los siglos transcurridos nos tenga que parecer todavía reconfortante. Gracias Luis, tu también me reconfortas, siempre. Besos,

  16. Victor Candido Lussón Bueno

    Como decía mi madre,”al pan y al vino,vino.Ojalá y hubieran más como tú,creo que las cosas mejorarían mucho en este mundo lleno de “ciudadanos peligrosos”.Muchas gracias,Luís

  17. Excelente articulo!

  18. Dani

    La política es para mí algo que forma parte del pasado.

    De alguna forma mi palabra, no tiene más sentido que repetir una y otra vez lo mismo, ese es mi estado (mi palabra siempre es la misma, sólo varía en función de mi estado de ánimo, y éste varía en función de como veo, o siento como nos alejamos, nos alejan o nos acercamos, nos acercan, a ese objetivo común, en el que la palabra siempre dirá lo mismo, de o en una u otra forma, amor)

    Tan claro es, como mis objetivos que son los comunes a toda persona.

    No todo es política. Todo es energía (que debe fluir en armonía con los mejores sentimientos o emociones en cada momento o ser propiciada para que así sea)

    El Objetivo Universal es establecer la Igualdad de Posibilidades en una Constitución Universal a todo ser ya nacido y a todo ser por nacer, por todo ser ya nacido y por todo ser por nacer y para todo ser ya nacido y por nacer.

    Y partiendo de esta base, surge todo el mundo que tenemos alrededor (con grandes desigualdades y todo por hacer o por orientar para que así sea establecido)

    En un contexto que Garantice por Sistema los Derechos Humanos en Plenitud, la vida del Planeta y en el Planeta. (Con suerte fuera de él)

    Esta es mi palabra, una y otra vez, una y otra vez una y otra vez.

    En la que alzar la voz me resulta a veces inevitable, por el enojo continuo que supone ser consciente de lo que sucede, por la sensación de frustración que llega tras cada incongruencia que se aleja de ese único objetivo común.

    Gracias por vuestra labor (os criticaré si así lo considero y tendréis el deber moral de hacerme consciente de si mi crítica es o no constructiva, tanto más si no lo es)

  19. Dani

    Esa es mi palabra, mis actos, mis acciones, están sometidas al sistema monetario, limitadas así a no poder hacer poco más que verbo de mi palabra.

  20. Dani

    Seguro que os suena de algo :) ¿verdad?

  21. Isabel Ortiz

    ¡Genial Luis!. Lástima que no encontremos un Pericles entre nosotros para votarle. Nos salvaría de nuestra ruina moral. No hay nada peor que aquellos que ante las injusticias tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven y oidos con los que no oyen.
    ¡Feliz 2011!
    Un abrazo
    Isabel

  22. Maravillosa reflexión en fondo y forma. Enhorabuena.

  23. Gracias, Luis por compartir tus reflexiones y dar la cara. Son muy luminosas en estos momentos en los que lo único que se nos propone es “sálvese quien pueda” y se nos dice que la única meta es ganar.
    Un fuerte abrazo. Me ha alegrado leerte.

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