Ruedas de molino – Luis Acebal

Nuestra bolsa había bajado un 13,28 % la semana pasada. Ahora ha subido 14,43 % en un día, el lunes 10. ¡Hemos recuperado el nivel del verano de 2005! 10.350 puntos.

Pero escribo el martes 11, y hoy a las 16:45 hemos bajado un 4,54 %. El índice se nos está yendo a los 9.890 puntos. Vamos otra vez de pompis, diría la Baronesa.

Cierro Internet, numeritos que cambian, los abro otra vez, son las 17:06: y estamos en los 9.907,40. ¡Vamos recuperando! ¿Alcanzaremos de nuevo los 10.000? Ni idea. Y entre que paso la tarde mirando estos números a lo peor acabo perdiendo una buena ocasión.

No, hay que ser decidido: voy a conectarme con el continuo y comprar 2 acciones del Popular, que está bajando 27 céntimos y medio, y será un buen negocio cuando explote la acción. ¡Hay que saber comprar barato! Es que he ido a cobrar el reintegro que me tocó en la lotería del sábado por una terminación en 9. Eran 12 euros. La vendedora me ha preguntado si quería comprar otra cosa a cambio. No le he hecho caso, ni le he dicho que ahora me voy a la bolsa. Es mi secreto.

Esto de la subida del 14 % en el lunes blanco, aunque a esta hora del martes ya solo nos quede un 10, es un verdadero golpe de suerte. Hará avanzar mucho a España.

Pero ¿y si no fuera precisamente suerte? ¿No será que andan por ahí unos señores que en vez de comprar mis dos acciones del Popular compran o venden dos millones de la misma mercancía, o de otra. ¿Y si un ceporro se equivoca y teclea 16.000 millones de acciones de Procter & Gamble en vez de 16 millones, y una serie de ordenadores que disponen automáticamente del dinero ajeno se ponen a vender hasta la última partida de queso provolone y meten en una crisis a todo Wall Street, lo que supone una crisis en la City, que desencadena una crisis en todas las bolsas europeas, lo que desencadena crisis en decenas de empresas? Si me coge mañana una cosa así, ¿en qué se quedarán mis 10 euros de las 2 acciones del Popular?

¿Era una errata de verdad? Ya se sabe, los teclados, los dedos, un estornudo al dar el pulsador… ¡cualquier cosa pudo ser! Sí, eso, cualquier (¿otra?) cosa…

Lo arreglaron en unas horas en Nueva York (no así en todos los demás pabellones donde moran los sirvientes o ayudas de cámara de NY). Y millones de acciones de centenares de empresas se pusieron baratísimas, incluso a precio casi cero.

¿Por qué no nos avisó el ceporro de la errata para poder comprar esas gangas? Pero ¿era una errata?

¿Y quién compró la deuda griega cuando no valía nada y todos huían? ¿Acaso ese comprador sabía que íbamos a rajar nuestras carteras nacionales para meter dinero en Grecia? ¿Y qué sacan los pobres griegos de ese cambalache? ¿Qué pasa cuando alguien se aprieta tanto el cinturón que se parte en dos, como una avispa golpeada?

¿Por qué nos pasa todo esto, griegos y no griegos? ¿Quién compra y quién vende para que nuestras bolsas sean un tobogán? ¿Quiénes son los verdaderos dueños de Telefónica y del Banco de Santander?

¿Por qué dijo Zapatero, saliendo de una reunión de los 20 donde le dejaron entrar, que se iban a acabar los paraísos fiscales? ¿Y por qué algunos ya sabíamos que eso era una ingenuidad imposible? ¿Por qué los partidos están llenos de deudas por créditos que piden para gastar dineros fatuos en sus campañas? ¿Por qué luego no pueden decidir determinadas cosas, porque se les puede cerrar alguno que otro grifo de crédito?

¡Vaya mundo este! Y seguimos sin saber quiénes mandan de verdad. Sabemos a medias dónde están, pero ¿quiénes son?

Van de anónimos. Nadie ha podido votarles. Ahora voy entendiendo por qué todas esas grandes sociedades se llaman también “anónimas”.

Escribo muy lentamente y me han dado las 18:30. Miro de nuevo y resulta que hemos superado de nuevo la barrera del 10.000. Otra vez como en 2005. ¡Qué gran avance!

Ahora la bolsa sube. La acción, varios céntimos más cara

Estoy pensando… Creo que no voy a comprar las dos acciones del Popular. Me voy con la ONCE, ¡a ver si me toca el cuponazo!

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