Ruedas de molino – Luis Acebal

Pincha sobre la imagen para ir a la web 'Por el agua'

El otro día, en un encuentro de gente seria, me quejaba yo del anuncio de privatización del Canal de Isabel II, empresa pública que tiene bien contentos a los madrileños. Madrid, ciudad seca si las hay, tiene agua de muy buena calidad, y encima el Canal tiene un resultado económico bien satisfactorio, a favor del pueblo de Madrid, que es su legítimo dueño. Una verdadera joya de propiedad social.

A mi queja respondían algunos provectos señores, en tono comprensivo para con mi idiotez. Casi paternalmente me explicaban que no se privatizaba el agua, sino solo su gestión, y que esa gestión podía ser perfectamente eficaz en manos privadas, citándome el caso de Barcelona, donde el agua de gestión privada funciona con la misma perfección que la de gestión pública en Madrid. Esos argumentos traen, tanto los he oído, un trasfondo de perdonar la vida a toda gestión pública (se le concede que pueda ser excepcionalmente eficaz) mientras se SABE que la gestión privada es LA MEJOR. Si uno fuera tan religioso como antes se solía, podría afirmar que el pecado original era un lastre de los humanos responsables públicos, incompetentes y ambiciosos, mientras que los privados podrían considerarse sin pecado concebidos, honrados angélicos a carta cabal.

Un par de anécdotas ahora, que me dan para pensar.

Pienso en los campesinos salvadoreños que salieron a protestar por la privatización del agua y fueron machacados por la PNC (Policía Nacional Civil) (¿o incivil?) que les produjo decenas de heridos e intoxicados por “golpes, armas de fuego, balas de goma, y lanzamiento de gases pimienta y lacrimógeno”. Cito literal.  Luego se llevaron a varias personas de las que habían programado el foro de debate al que acudían aquellos grupos. Eran la mayoría mujeres, y se les aplicaba la Ley Antiterrorista.

El tema del debate preparado era solamente el lanzamiento por el Sr. Saca, Presidente del país, “de su Política Nacional de Descentralización del Agua, la cual ha sido seriamente cuestionada por ser la que daría paso a la privatización del vital líquido con su consecuente encarecimiento y por tanto, más difícil de adquirir para las mayorías pobres”.  He citado literal de nuevo. Querer debatir sobre aquello se suponía que era una tremenda agresión contra el (des)orden establecido.

Pienso también en Uruguay, 2004, cuando con ocasión de las Elecciones Nacionales el pueblo respaldó (64,7 % de los votos emitidos) una reforma del art. 47 de la Constitución a favor de una iniciativa de la Comisión Nacional de Defensa del Agua y de la Vida (CNDAV). El nuevo texto definía el acceso al agua potable y al saneamiento como “derechos humanos fundamentales”. Y el artículo añadía que los criterios de gestión de los recursos hídricos deberán estar basados en la participación ciudadana y la sustentabilidad. “El servicio público de saneamiento y el servicio público de abastecimiento de agua para el consumo humano serán prestados exclusiva y directamente por personas jurídicas estatales” (art. 47, 3).

¿Quiénes eran las empresas no públicas ni uruguayas destinadas a abandonar la gestión del agua tras esta reforma? Por un lado Aguas de Bilbao. Por otro la francesa Suez y su subsidiaria Aguas de Barcelona. Más detalles en Santos, Carlos, “Uruguay: la democracia directa en la defensa del derecho al agua”, en Asociación Pro Derechos Humanos de España – ACSUR, Derechos Humanos y Desarrollo, Icaria, Barcelona 2007, pp. 179-88.

La gestora pública se mide por la calidad del servicio público antes que por la rentabilidad. Le basta una rentabilidad suficiente para asegurar las continuas necesidades de reinversión. Y si obtiene algún superávit suplementario será a beneficio de las arcas públicas, de propiedad ciudadana. Vender una buena gestora pública es empobrecer a la correspondiente sociedad.
En contraste, la gestora privada se mide inevitablemente por su beneficio y atiende a la reclamación de más altos dividendos para sus accionistas.

Al Canal de Isabel II privatizado ya lo estamos viendo tomar concesiones de gestión del agua en países de baja renta. Servir a Madrid, y además extender el beneficio.  Para ello conviene buscar concesiones que se obtengan de sus Gobiernos, a menudo llamativos desgobiernos. En vez de prestarles valiosa asistencia técnica para que funden sus propias empresas públicas, propiedad de sus ciudadanos, se les firma un papel, una posiblemente barata patente de corso para gestionar de modo bien rentable el agua de la gente más pobre, con infalible subida de tarifas a favor del accionista y de los sueldos de directivos tan fieles como bien pagados. Lo que arrastra una infalible subida de precio, que complique el acceso de la gente al recurso hídrico esencial.
La tesis, no reconocida, pero ya suficientemente practicada, es que toda buena empresa pública debe ser vendida a empresarios bien vistos por el gobernante vendedor (vendedor de lo que no es suyo). Y la mala privada será nacionalizada, comprada con el dinero de los ciudadanos (que tampoco es dinero del gobernante). Así piensan algunos, sin que los ciudadanos les retiren el voto. ¿Quién es el auténtico idiota?

Ahora no nacionalizan la banca, pero sí están nacionalizando sus pérdidas y sus errores, para que los paguemos entre todos. Les regalan nuestro dinero. Si al menos los compraran con una OPA a nuestro favor…

La moda es convertir todo en empresa privada bien rentable, incluida la cooperación al desarrollo. “Empresarialicemos” todo, pues.

¿Así se demostró cuando en Valencia “empresarializaron” a fondo la gestión del viaje del Santo Padre?

Así se privatizaron transportes británicos desde los años 80 con los problemas que se han visto después, o los ferrocarriles argentinos desde hace mucho también, aunque solo lo investiguen ahora…

El agua es nuestra, y nuestra Comunidad ha de gestionarla.

¿No se publicita la Comunidad de Madrid como “la suma de todos”?

Pues no, no queremos que se abra el melón privatizador del Canal de Isabel II. No, no y no.

Información útil sobre la consulta social que se celebra este domingo 4 de marzo en Madrid

Consulta social 4 de Marzo sobre la privatización del Canal de Isabel II

Todos los vecinos dispusieron de una papeleta con el siguiente texto:

“¿Está de acuerdo con que el Canal de Isabel II siga
siendo 100% público? SI/NO”

Mapa con la localización de las mesas

Imagen de previsualización de YouTube

Leer también

Una multinacional formará a los jueces en el derecho humano al agua

Editar

15.02.2012 · periodismohumano · Mª Ángeles Fernández · J. Marcos

El Consejo General del Poder Judicial y la Fundación Agbar (de Aguas de Barcelona) han firmado un convenio para promover un foro sobre ‘derecho de aguas’ dentro de la magistratura. 34 asociaciones, ONG y sindicatos lideran la oposición a un acuerdo que entienden que vulnera el principio de independencia del CGPJ y en el que Agbar tiene un conflicto de intereses para coordinar un debate alrededor del derecho al agua por sus réditos comerciales en el sector.

Leer más

El género humano es su víctima, y  algunos mucho más

Sinceramente me asombro de que las noticias digan que la tragedia perdura porque China y Rusia vetan toda solución, como un hecho frío y empírico; si dijeran que el suelo está mojado porque ayer ha llovido.

*   *   *

Cuando en 1945 el Tratado de San Francisco estableció la Carta de las Naciones Unidas todo el planeta se encontraba aterrorizado tras el holocausto, y la situación del  mundo ya no soportaba que unos países dominaran a otros. Se imponía la necesidad de garantizar en adelante la justicia y la igualdad.

Era urgente la puesta en marcha de los procesos de descolonización y a este particular se dedicaba una parte importante de la nueva Carta de la ONU.

En el mismo preámbulo de la Carta se afirmaba la decisión tomada por “nosotros los pueblos de la Tierra”. Resueltos se presentaban, entre otros,

- a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,

- a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,

Del primero de estos dos elementos se derivaba la necesidad de crear un órgano de competencia universal encargado de garantizar la seguridad de los países: nacía el Consejo de Seguridad. No más “flagelo de la guerra”.

Del segundo se derivaban por un lado la afirmación de la dignidad de la persona y la igualdad de todos los nacidos (Declaración Universal de los Derechos Humanos), y por otro la descolonización, basada en la igualdad de las naciones, grandes y pequeñas (supresión del imperialismo).

La creación de las Naciones Unidas, después del fracaso de la Sociedad de Naciones en la entre-guerra, surgía como un sueño de felicidad.

Como parte de este sueño se materializaba el artículo 30 y último de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dice así:

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

*   *   *

Llevo muchos años molesto con este artículo, entendiendo que las propias Naciones Unidas incurren en actividades contrarias a estos derechos y libertades, sustancialmente el de la igualdad.

¿Qué seguridad garantiza un Consejo donde se sientan Estados de primera y otros de segunda, pudiendo cualquiera de los de primera vetar cualquier acción en favor de la seguridad internacional cuando se oponga a algún interés suyo?

Muchos años sintiendo lo mismo, siempre calladamente, porque demasiado importante y urgente es recordar los 29 primeros artículos, todos los derechos tan poco respetados, todas las libertades, tan poco ejercidas.

Pero hay un momento en que uno no puede más: ¿qué tiene que ver la igualdad de las naciones con el veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad?

Y resulta que para revisar esta incoherencia no se planea el suprimir el veto, ¡sino que algunos otros países puedan adquirir la misma condición de miembros permanentes con veto!  ¡Vaya  reforma!

Como quiero que me pagues la millonada que me debes por las armas que te vendo necesito que sigas al frente de tu país, y si para eso tienes que asesinar a miles de tus ciudadanos, yo te protegeré. ¡Mientras tanto, vete usándolas, que el año que viene te vendo más!

De la contradicciones de la descolonización podremos tratar otro día.

Pero, de momento, ¿no merece la pena que, una vez más soñando utopías, los mortales de a pie levantemos la voz contra el escandaloso “derecho” de veto en el Consejo de Seguridad? ¡Y que lo hagamos por millones, en el mundo entero!

¿Alguien, después de 67 años de Naciones Unidas, puede citar un caso en que allí se haya emitido un veto sin que tenga detrás motivaciones vergonzosas, delictivas y gravemente enfrentadas con el espíritu inspirador de las mismas Naciones Unidas?

*   *   *

Cualquiera podría decir: “pues destruyamos la ONU”.

El problema, digo yo, es que no tenemos otra cosa para tratar de entendernos y convivir en este mundo traidor, en este planeta que hemos tornado tan frágil.

Cierto que es utópico el reformar el Consejo de Seguridad.

¿Y poner a todos de acuerdo para que hagan una especie de ONU nueva y sin vetos no sería utopía más difícil todavía?

De momento voto contra ese veto. Las víctimas ya son miles Y siguen saliendo a la calle, seguros de que cada día decenas o centenas de ellos morirán. Es la atrevida humanidad sin nada que perder, asesinada mientras unos delincuentes de la política y del dinero imponen a golpe de veto el silencio en una torre de Nueva York.


La bolsa de Wall Street, Nueva York (AP)

Vemos y sufrimos fundamentalismos en todos los campos. En boga está el de los adoradores sectarios del poder absoluto, imperial, de los mercados, impuestos como protagonistas absolutos de la supuesta salvación de todos.

Si esta y otras adoraciones en boga adoptan perfiles sociales próximos a lo religioso tradicional, he ahí una cuestión abierta a la discusión.Pero para entendernos puede resultar bastante útil escuchar el mensaje que el Congreso de Teología recientemente celebrado en España dirige a toda la sociedad.
Se fija principalmente en el fundamentalismo religioso, pero la conclusión que ofrece, tras varios días de trabajo y debate sobre el tema, merece nuestra escucha atenta, seamos religiosos o no. Véase el texto:

MENSAJE DEL XXXI CONGRESO DE TEOLOGÍA

Convocado por la “Asociación de teólogos y teólogas Juan XXIII”

Madrid

Del 8 al 11 de septiembre  hemos celebrado el XXXI Congreso de Teología con la participación de setecientas personas de diferentes continentes y múltiples identidades culturales, religiosas y étnicas para reflexionar sobre el fenómeno de los fundamentalismos, sus principales manifestaciones, causas y  consecuencias en los distintos escenarios geoculturales: Asia, África, América Latina y Europa.

1. Los fundamentalismos son la manifestación más elocuente de la incapacidad de los seres humanos para vivir en armonía en medio de la diversidad y convierten las discrepancias en barreras de incomunicación. Alimentan la intolerancia, son enemigos de la diversidad y pueden manifestarse bajo cualquier ideología.

2. El fenómeno fundamentalista, cada vez más extendido, se apropia de todas las parcelas de la existencia humana: personal y social, religiosa y cultural, política y económica. Esto puede comprobarse en el avance de los partidos xenófobos e islamófobos, en el fanatismo de líderes religiosos que queman libros sagrados y en los atentados terroristas cometidos en nombre de Dios. Coincidiendo con el X Aniversario del 11-S, queremos tener un recuerdo especial para los atentados de ese día en los Estados Unidos, sin olvidar los del 11 de marzo en Madrid, del 7 de julio en Londres, del 21 de julio en Oslo y otros, así como las invasiones violentas de países y las agresiones contra su población civil por parte de las potencias imperiales.

3. Hemos prestado atención especial a los fundamentalismos religiosos, cuyas características más importantes son: la absolutización de la tradición, la búsqueda de un fundamento inamovible en un mundo cambiante; la pretendida comprensión literalista  de los textos sagrados fuera del marco cultural e histórico en que fueron escritos; el olvido de la ineludible crítica; la pretensión de verdad absoluta en un mundo caracterizado por la complejidad y la incertidumbre; la dependencia de una autoridad indiscutible frente a la inseguridad creciente; la defensa de una moral inmutable en una sociedad en permanente transformación; la fe en un Dios conocido, que legitima las propias convicciones y opciones; la sacralización de lo profano; la dogmatización de lo opinable y la negativa al diálogo.

4. En la Iglesia católica el fundamentalismo suele canalizarse través de los movimientos neoconservadores, empeñados en llevar a cabo la restauración eclesiástica hasta el extremo, y de no pocas actuaciones intolerantes de la jerarquía que minimizan, e incluso niegan, aspectos fundamentales del concilio Vaticano II y condenan el trabajo de los teólogos, las teólogas  y los movimientos renovadores.

5. Algunas de estas actitudes hemos podido comprobarlas en la reciente Jornada Mundial de la Juventud, que ha ofrecido una imagen autoritaria y patriarcal de la Iglesia, ajena a los problemas reales de los jóvenes, y ha fomentado la exaltación del pontífice, hasta caer en la papolatría, una de las más nítidas expresiones del fundamentalismo. Y todo ello con el apoyo y la legitimación de las diferentes instituciones municipales, autonómicas, militares y empresariales.

6. Objeto de riguroso análisis crítico por parte de las teólogas feministas de las diferentes tradiciones religiosas ha sido el fundamentalismo patriarcal, que fomenta la desigualdad, mantiene los roles de género y se traduce en el control absoluto del orden social por los varones, que imponen la sumisión de las mujeres, recurren a la violencia  y llegan al extremo del feminicidio.

7. Los fundamentalismos se extienden por los diferentes sectores sociales e instalados en las cúpulas de la mayoría de las religiones, de la política, de la economía e incluso de los Estados, que toman sus decisiones autoritariamente sin la consulta a la ciudadanía y sin fomentar la democracia participativa. Nosotros mismos, por muy lejos que creamos estar de actitudes fundamentalistas, no estamos libres de incurrir en ellas. Por eso es necesario estar vigilantes y tener una actitud siempre autocrítica.

8. Creemos que el mejor antídoto contra los fundamentalismos son: la renuncia a la posesión absoluta de la verdad y su búsqueda colectiva, el respeto al pluralismo, la convivencia frente a la coexistencia, el derecho a la diferencia, la interculturalidad y el diálogo interreligioso orientados al trabajo por la paz y la justicia, la solidaridad con los excluidos, la defensa de la naturaleza y la igualdad entre hombres y mujeres. Las religiones poseen en sus propias fuentes ejemplos luminosos y resortes para superar los fundamentalismos, cuales son: la dignidad de las personas, el tejido comunitario, la aceptación de los otros, el perdón, la misericordia, la opción por los pobres y marginados y la hospitalidad.


Curioso el mes de julio: la semana pasada los vecinos franceses han celebrado su fiesta nacional del 14 juillet. Ha sido el 222 aniversario de la toma de La Bastilla por el pueblo. Nicolás Sarkozy ha presidido el gran desfile y 9 cazarreactores trazaron sobre el cielo de París las franjas tricolores de la bandera.

Cuando sucedía aquella revolución no había justicia internacional. Ninguna instancia superior a un Estado podía juzgar crímenes cometidos allí. Fueron los propios ciudadanos quienes reivindicaron los ausentes derechos de la ciudadanía, y condenaron a los tiranos, no sin antes intentar entenderse. El Rey Luis XVI llegó a jurar la Constitución, juramento que el pueblo iba repitiendo frase a frase en el día del primer aniversario, 14 de julio de 1790, que inauguraba la fiesta nacional luego repetida hasta hoy.

Pero el Rey violó después su juramento, intentando huir y recabar apoyo extranjero para una guerra de reconquista que le devolviera el poder absoluto y matase la joven democracia. Le cazaron por el camino y, detenido con toda su comitiva, fue juzgado y ejecutado en enero de 1793.

La que condenó al tirano impune fue, pues, una justicia nacional, incubada durante siglos de absolutismo.

No había justicia internacional.

Damos un salto en el tiempo y llegamos al 18 de julio de 1936. Otro aniversario, aún festivo para algunos.

Guerra civil española (AP)

España había conquistado la democracia en 1931. Fue entonces, también un 14, pero de abril, cuando el Gobierno republicano había saludado desde el balcón de la Puerta del Sol. Aquel “Gobierno Provisional” era la concentración de un amplio abanico que reivindicaba los derechos del pueblo, desde la “derecha civilizada” (Miguel Maura lo ha contado) hasta la izquierda radical. El Rey en este caso había huido sin haber jurado nada; se había autoexilado no pudiendo asumir, desde la dictadura de Primo de Rivera, el panorama constitucional que se veía venir.

Y el 18 de julio viene la insurrección militar y falangista, confundida a fondo con  la religión. Tras la guerra más cruel, un largo recorrido de represión. El dictador totalmente impune desde el asesinato de Balmes, firma miles de penas de muerte en un terrible rosario que dura hasta las ejecuciones de septiembre, y también hasta octubre de 1975, cuando un vergonzoso tratado entrega a los

saharauis, que llevaban en el bolsillo el DNI de ciudadanos de España. Muchos miles de españoles sufren la represión durante esos largos 39 años, mientras otros muchos se dejan narcotizar en el crecimiento económico, olvidados de la libertad. Entonces se vivía bien: algo así dijo un día Jaime Mayor.

Tampoco había justicia internacional. Y la nacional estaba manipulada.

El 17 de julio, entre el 14 y el 18, hemos celebrado el DÍA DE LA JUSTICIA INTERNACIONAL.

Ahora ya hay Justicia Internacional. Criatura recién parida.

Llega muy tarde, pero está llegando. 116 Estados ya han ratificado el Estatuto de la Corte Penal Internacional  (el “Estatuto de Roma”, adoptado el 17 de julio de 1998). El último: Túnez, a fines del pasado junio. La de Túnez es una novedad significativa, síntoma de un principio entre estados árabes y del Mediterráneo Sir, hasta ahora ausentes.

Otros 23 países han firmado el Estatuto, pero aún no se animaron a ratificarlo. El hecho es que crímenes contra la humanidad cometidos por gobernantes impunes comienzan a ser perseguidos, a pesar de la escasez de medios con que cuenta este Tribunal y a pesar del boicot a que lo han sometido los Estados Unidos de América, desde que el Sr. Bush (junior) anuló la firma que había estampado sobre el Estatuto el Presidente Clinton en los últimos días de su mandato.

Pero a pesar de los pocos medios y del boicot, la Corte Penal Internacional (CPI) ya va adelantando sus primeros pasos. Ya ha pasado por sus prisiones más de un criminal impune, el último: Mladic. Otros están procesados, dictadas ya las debidas órdenes de busca y captura internacional.

La CPI solo actúa cuando los correspondientes Estados no quieren o no pueden actuar contra estos crímenes gravísimos, que por ofender al género humano en cuanto tal se denominan “crímenes internacionales”.

La Corte no está sola. Desde la misma primera etapa de negociación del Estatuto su lanzamiento vino y viene apoyado por una “Coalición de ONG por la Corte penal Internacional”. A esa activa Coalición pertenecemos bastantes millones de miembros de las ONG que la componen, desde la mayoría de los países. En Iberoamérica solo faltan por ratificar Guatemala, Nicaragua y El Salvador, una vez conseguida hace un par de años la adhesión de Chile. La Coalición se fija “países objetivo” de sus campañas para conseguir más respaldo internacional para la Corte, y los tres citados estados centroamericanos serán nuestro objetivo durante el próximo mes de septiembre. Respecto de los tres mencionados algunos estamos implicados en querellas de jurisdicción universal, desde la Audiencia Nacional española, sobre crímenes cometidos en Guatemala y El Salvador. En 2008 diversas ONG internacionales y países de toda América Latina firmaron una declaración en Guatemala presionando en la debida dirección.

La existencia de la CPI se armoniza y converge con el desarrollo de la Jurisdicción Universal sobre crímenes internacionales, ejercida desde tribunales nacionales. Lo que a mediados del siglo pasado comenzó en Núrenberg y Tokio, a finales del mismo siglo ha vivido un acelerón, iniciado con el caso Pinochet. Se trata de un instrumento concurrente con la CPI en una empresa de justicia donde todo esfuerzo es pequeño. Además, la jurisdicción de la CPI sólo se extiende sobre delitos cometidos a partir de julio de 2002, cuando el Estatuto de Roma entró en vigor.

Con la creación de las Naciones Unidas en 1945, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, y el resto de tratados internacionales que han constituido el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el S. XX ha podido ser considerado como “el siglo de los derechos humanos”, en el que han surgido los primeros ímpetus para la globalización del género humano en la perspectiva no financiera sino sencillamente humana, libre y solidaria, en toda su profundidad.

Parece claro que, en medio de tantos seísmos y tsunamis de las finanzas, frente al totalitarismo de “los mercados”, el siglo XXI está llamado a merecer el título de “siglo de la justicia internacional”. Hay tela cortada.

Y situándonos en nuestro más reducido patio europeo, en cualquier mes de julio, quienes pensemos en aniversarios los días 14 y 18 deberíamos entre ambos, el 17, tener presente este nuevo hito, el más  abierto al futuro: el Día de la Justicia Universal. Un aspecto más de lo que podrá ser un día la democracia real para todos los seres humanos iguales y sin discriminación.


Hablando de exportación de petróleo crudo o refinado:

Habitantes por barril/día exportado Intervención armada “por defender derechos”
Egipto                       535,5                                                 Innecesaria (2011)
Túnez                        138,3                                                 Innecesaria (2011)
Yemen                        72,0                                                 Innecesaria, de momento (2011)
Irak (2002)                 12,0                                                Muy necesaria (2003)
Libia                              4,6                                                 Muy necesaria (2011)
Bahrein                         3,1                                                 Bastante necesaria (2011)
Guinea Ecuatorial       1,7                                                 Innecesaria: no hay conflicto (2011)

Aparte de la relación con habitantes, el ranking de exportación, en números absolutos de barriles/día, (indico la última estadística disponible, excepto Irak donde elijo la anterior a la intervención armada) es:
1. Irak (2002)                                           2.000.000
2. Libia (2008)                                        1.326.000
3. Guinea Ecuatorial (2004)                     371.700
4. Yemen (2008)                                        320.000
5. Bahrein (2004)                                      235.000
6. Egipto (2008)                                         152.600
7. Túnez (2004)                                           75.060

Obsérvese que Guinea Ecuatorial y Bahrein, aunque realicen exportaciones no tan importantes, se corresponden con un volumen de población muy pequeño. Cada habitante toca a más, o tocaría si se repartiera. ¡Peligro! Habría razones para armar al poder constituido.

Dictaduras donde el interés ha llevado a tolerar quebranto de derechos: inicialmente

TODAS

Dictaduras donde al surgir conflicto  se interviene para “defender derechos”:     Irak (2003)
Libia / Bahrein (2011)

De los siete países citados, solo Guinea Ecuatorial permanece en la primera fase: parece haber interés en que subsista la dictadura mientras salga petróleo y no haya conflictos notables.

Preguntas al respetable:
¿Qué variable decide sobre la tolerancia de las graves violaciones de Derechos?:
- ¿Intereses geoeconómicos?    – ¿Resoluciones del Consejo de Seguridad?

¿Qué variable decide sobre la intervención armada en situaciones de graves violaciones de derechos?:
- ¿Intereses geoeconómicos?    – ¿Compromiso por defender los derechos?

¿Qué variable decide sobre la decisión de vender armas a las dictaduras?
- ¿Intereses geoeconómicos?    – ¿Certeza de que las usan para defender derechos?

¿Hace falta votar?:

- Sí                – No

Después de que no necesito votar, ahí va mi conclusión:
1. Si, según el marxismo, la única variable independiente y determinante de los procesos sociales está en la economía,  los Bush son marxistas, “los mercados” son marxistas, pero hacen como que no. La diferencia: el marxismo pensó que esto hay que explicárselo a todo el mundo, mientras que los Bush y los mercados están interesados en lo contrario. Hay que atontar a la gente para que no piense en ello. Basta con que se crean libres.
2. Los Bush y los mercados hacen como que de cara al ciudadano lo que importa NO es que SEPAMOS ANALIZAR la economía o la plusvalía (plusva…¿qué?), sino que  CREAMOS en lo que nos cuentan ellos sobre dinero, poder, lujo…, para que cada uno busque lo suyo, todos contra todos: la nueva religión, la competitividad.
3. Entretanto los ciudadanos parece que nos lo creemos todo. Creemos en los Reyes Magos, en el éxito deportivo, en las marcas de los coches, en la moda, en la caja tonta, en Christian Dior… en lo que nos den.
4. Como pardillos picamos, porque lo que nos dan es Miedo Subcutáneo.

Un concepto decisivo: el Miedo Subcutáneo. Podríamos abrir un concurso de definiciones…


Han sido largos años de tragadera francesa con la dictadura tunecina. Lo veían hasta los yankees, generalmente poco diestros para entender a otros pueblos.

Últimamente se han multiplicado y concretado las informaciones en el mismo sentido: Wikileaks permitió saber cómo era comidilla en los medios diplomáticos que el Embajador de Francia en Túnez parecía de hecho ser más bien el embajador de Ben Ali ante Sarkozy…

La Embajada Estadounidense informaba de posibles corrupciones individuales (por cierto no confirmadas) en esta sí evidente condescendencia cómplice de sus colegas franceses con la dictadura y la caza del 50% sobre lo que se mueve.
Más políticos e institucionales han sido ya hechos como que la casi recién nombrada Ministra francesa de Exteriores Michèlle Alliot-Marie (alias MAM) había ponderado cuánta ayuda podría Francia aportar a Túnez en materia de gestión de la seguridad interna, y todavía un poco más tarde, ya con gritos en las calles tunecinas, se les exportaba de urgencia una partida de material anti-disturbios.

Esto en paladino se llama meter “la pata hasta el corvejón”. Y como el Presidente de la República Francesa es un inmigrante rico y nada tonto, de pronto se huele la tostada y hace dos cosas. Una, cuando Ben Ali ya viene volando a refugiarse en su Francia amiga, le hace decir que aquí no te asomes (cerrado por reformas o algo así).

Y otra, como ya toda Francia está criticando cómo se ha comportado su Gobierno, el Presidente suelta el pretexto de que la potencia ex-colonial tuvo que ser muy discreta y respetuosa de la independencia tunecina, para que nadie pueda acusarla de injerencia en una ex-colonia. ¿Más injerencia que estar dejando que se machaque a toda la población, cooperando durante lustros con el dictador?

Eso, un enorme patinazo de la gran potencia de la Democracia y los Derechos Humanos. La potencia hoy tan mal vista por un pueblo que ha derrocado al opresor.

En fin, no vale la pena abundar más en esto; las críticas a la obtusa política exterior de Francia con países de su “área de influencia”, como es el caso de Túnez (y lo que venga) están en la mente de todos y no resultan novedosas.

Lo que, en cambio, resulta asombroso es que los españoles no nos apliquemos el cuento y a nadie se le ocurra traer a la mente el caso de nuestra querida Guinea Ecuatorial.

Están frescas las huellas de Moratinos y Fraga cogidos de la mano visitando a Teodoro Obiang. Era julio de 2009 (creo que no se quedaron hasta el 18) y tras algunos lógicos remolinos provocados por algunos asombrados se cruzaron los discursos. Tomo unas líneas del pasmado relato del diario PÚBLICO, 11-07-09, que nos pueden ambientar:

“Moratinos precisó en su discurso ante Obiang que la España de hoy <>, y subrayó su potencial económico y su papel de vanguardia en la defensa de los derechos humanos en el mundo”.
Podría entenderse que nuestro Ministro no consideraba entonces a Guinea Ecuatorial como parte de ese mundo donde España defiende los derechos humanos, porque lo que es allí….

Nuestros dos políticos exhibían entonces un raro consenso, tan difícil de conseguir en cualquier otra cuestión de política interna, y se convertían en una “ridícula y terrible pareja artística”, por citar la expresión de un destacado líder de la oposición guineana en el exilio.

Es cierto, se juntaba allí por una parte la creativa y singular “marca España” en materia de descolonización, desarrollada en el tercer cuarto del siglo XX, por el sencillo método del “ahí te quedas” llegado a su apogeo en el “tratado” de Madrid de 1975. Y por otra parte el coqueteo bonachón con “lo que haya”, desarrollado por los los gobiernos de la ex-Metrópoli a imitación de otras potencias tolerantes con los saqueos de la oligarquía local.

Uno se pasa la vida diciendo que no se puede estar poniendo los intereses (las “áreas de influencia” del uno, y la “ambición económica y totalitaria” del otro) por delante del carro de los derechos. Y te llaman de todo, desde buenista idiota hasta marciano estúpido, porque no comprendes bien la necesaria e inexcusable Realpolitik. Hace poco alguien me contaba que, a juicio de algún responsable diplomático, en Guinea era “inoportuno e inútil hablar de democracia”. No se daba condición alguna para ello. Habría que dejarlo ir y esperar.

La verdad es que Francia ha esperado bastante en Túnez, sin que le haya servido de mucho, y España en Guinea no se queda corta.

Puestos a medir esta clase de espera, hace muy poco ha caído casualmente en mi monitor un artículo (“Tribuna”, de El País, con la firma de Juan María Bandrés), del que cito un par de fragmentos:

“Los asuntos que atañen a esta pequeña república africana, sobre la que España acumula varias responsabilidades (histórica, cultural, política), parecen ser lamentablemente objeto de mucha menos atención que la que podría argumentarse [...]. Buena parte de la responsabilidad reside en la historia de actitudes vacilantes e inhibitorias que los sucesivos Gobiernos españoles han ido acumulando. Sin embargo, la oposición democrática de Guinea, al igual que la mayoría del pueblo, tiene precisamente como principal punto de referencia a la democracia española.”

“No parece exagerado pedir una actitud enérgica del Gobierno español frente al Gobierno guineano, dando a conocer públicamente la exigencia de las garantías democráticas, y una posición decidida y pública que busque la coordinación de las acciones de la comunidad internacional para intentar su cumplimiento y la realización de unas elecciones verdaderamente libres y democráticas. A la vez, debe considerarse un deber inexcusable la solidaridad moral y material con una oposición democrática que lucha en condiciones verdaderamente duras y difíciles y representa el futuro democrático de Guinea Ecuatorial.”

Esta “Tribuna” publicada el 31 de julio de ¡1993! además de la firma de Bandrés, personalidad importante y quizá desconocida por muchos lectores más jóvenes, venía suscrita por otras personas, varias de las cuales ocupan y/o han ocupado en España puestos de notable responsabilidad diplomática, políica, económica, social. Eran Javier Rupérez, Julio Segura, Josune Aguinaga, Carlos Alonso Andión, Adolfo Fernández Marugán, Miguel Mac Veigh, Jordi Jaumandreu, Fernando Oliván, Jaime Pastor y Marisa Urquijo, miembros todos ellos de la Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial.

Ya ven ustedes: en 1993 este montaje totalitario ya estaba bien asentado cuando estos honestos ciudadanos denunciaban las vacilaciones e inhibiciones de “los sucesivos Gobiernos españoles”.

En efecto, ya hacía 14 años que en agosto de 1979, meses después de nuestra Constitución democrática, Teodoro Obiang había entrado en la historia como un toro que sale del toril, dando un golpe de estado y estrenando sus maneras con la ejecución mortal de su predecesor.

Ante esto Ben Ali, mayor que Obiang, resulta casi tímido. No da su golpe de estado hasta 1987 y a Bourguiba no lo mata: solo lo encierra hasta que fallece tres años después.

En fin, ninguna disculpa para ninguno de los dos. En cuanto a España, con 32 años de vacilaciones e inhibiciones… mucha Realpolitik parece. ¿Con qué resultados? ¿Qué estúpida cara pondrá España si un día, sin comerlo ni beberlo ella, el pueblo guineano se revuelve hacia la justicia y la democracia y depone al dictador?

Desde que leímos a Pedro Laín Entralgo sabemos que no es justo confundir sin más la espera con la esperanza. No, hay esperas que conducen a otros a la desesperación.


Está de moda la Ley anti-tabaco en lugares públicos. Crece la publicidad de métodos para dejar de fumar. Algunos amigos te dicen que quieren hacerlo y buscan ayudas varias para aprovechar la ocasión. Te preguntan cómo hiciste para llevar 21 años sin tocarlo, después de estar fumando dos paquetes diarios durante otros muchos años más.

Ocasión para recordar que el tabaco es una droga. Por eso me acaban de enseñar que no se debe decir “tabaco, alcohol y drogas”, sino “tabaco, alcohol y otras drogas”. Es un razonado consejo que encuentro en una interesante “guía de estilo periodístico para ampliar y mejorar la información en materia de drogas y otras adicciones”. La está presentando la Asociación Proyecto Hombre en diversas sedes suyas en toda España.

El Proyecto hombre se queja de que muchas veces en los medios de comunicación no tratamos el tema de las drogas de manera positiva. Por eso han pensado que necesitamos criterios para mejorar el lenguaje sobre las drogas y nos regalan este ejemplar. Ciertamente no es baladí el pensar que según qué palabras se emplean para designar a alguien o algo, en la sociedad se va condicionando la visión (y después la opinión) sobre ese alguien o algo. Un elemental respeto exige hablar con propiedad. Sobran expresiones despectivas, sobra hablar de “drogatas”, “yonkis”, “enganchados”, etc. La persona adicta a una o varias drogas merece para empezar todo ese respeto como tal persona que tiene capacidad y puede salir adelante.

Lo de la droga no es mera cuestión individual. Concierne a la sociedad. Y sin embargo en la sociedad cada vez nos ocupamos menos de ello. No nos damos tanta cuenta como antes: la cuestión de la droga está perdiendo visibilidad para la gente.

Las estadísticas del Observatorio sobre las drogas miden los porcentajes de gente que declara haber visto en su barrio determinados signos de la presencia del consumo de las drogas: jeringuillas por el suelo, personas inyectándose, vendedores, “drogodependientes tirados”, etc… Pues bien, en los últimos años, exceptuando que se sigue percibiendo a los vendedores, todos los indicadores han experimentado acusados descensos de percepción social, sin duda por el retroceso de la heroína, que siempre ha sido la más aparatosa en signos externos.

Estos datos permiten comprender esa caída del problema de la droga en el ranking de mayor preocupación para los españoles. Si en los primeros años 90 este era el problema número tres por orden de importancia, hoy anda en torno al puesto 16 o 17 según información facilitada por Francisco Recio, Director General de Proyecto Hombre.

Pues bien, mal que nos pese el consumo de droga crece entre nosotros, con la dicha excepción de la heroína. Hay, pues, más droga y los ciudadanos lo notamos menos. La adicción penetra el cuerpo social donde cada vez hay más personas que no la dejan ver fácilmente. “El perfil del consumidor ha cambiado. En la mayoría de los casos, ya no se trata de personas con perfiles desestructurados, sino de consumidores con perfiles socialmente integrados que compatibilizan su adicción con una vida social y laboral normalizada”.

Estos nuevos perfiles se manifiestan también en el crecimiento de algunas combinaciones que están siendo estudiadas: qué porcentaje de consumidores de una determinada droga consume también tales otras, medidas una por una. Así, por ejemplo se nos hace notar el crecimiento notable del emparejamiento entre cocaína y alcohol. Es un ejemplo.

El mundo de la adicción desborda también el del consumo de productos químicamente analizables. Se hacen notar las ludopatías, o las adicciones al sexo o también a las nuevas tecnologías, con la consiguiente necesidad de nuevos programas de tratamiento. Aparece asimismo la combinación del consumo de una droga interaccionando con patologías de tipo dual que añaden la necesidad de tratamientos más complejos en la medida en que revelan problemas más profundos de integración de la personalidad. La propia estadística interna de Proyecto Hombre ha atendido en 2009 a 1.454 de estos casos de trastorno dual, un 7,5 % del total de los usuarios incorporados en sus programas (casi 19.500).

Salir de la adicción a la droga es un deseo sentido por cualquier adicto. Pero el esfuerzo para conseguirlo sin otra herramienta que la propia voluntad es realmente muy arduo, porque toda adicción tiene cualidades de círculo vicioso, de ritual siempre insaciable, siempre reclamando repetición. Es cierto que nadie sale sin esfuerzo, y que este suele necesitar un apoyo, una ayuda del exterior. Organizaciones de tipo asociativo, alcohólicos anónimos o Proyecto Hombre, por citar a estas dos entre otras trabajan sobre dos teclados: prestan apoyo y a la vez estimulas el esfuerzo personal.

Un apoyo de importancia repetida es el que procede de la familia, como testigos personal, afectiva y efectivamente implicados. El que emprende el esfuerzo hercúleo de buscar salida necesita saber que alguien le está mirando, no para vigilarle, sino para acompañar, estimular y admirar su tarea, su constancia. La persona afectada trepa, pero sabe que alguien se interesa, le está mirando, le hace una permanente foto.

Hasta tal punto es importante el apoyo familiar, que junto a los que se acercan al tratamiento por iniciativa personal hay una alta proporción de usuarios de los servicios de una organización como Proyecto Hombre que llegan allí impulsados por la sugerencia de sus familias. (Otros llegan por prescripción judicial, aunque también puedan contar luego con sus familias).

Es más, ha sido necesario crear una línea de trabajo especializada que se dirige a las adicciones cuyos sujetos carecen de apoyo familiar. Son un porcentaje menor (5,3 %) en la estadística de Proyecto Hombre, pero se encuentran en una proporción mucho mayor en la sociedad en general.

Realmente el problema de la droga y las adicciones tiene carácter claramente social, ya de entrada en cuanto afecta a todas las personas que rodean al adicto, desde el caso en que la persona afectada es un hijo o hija hasta el extremo opuesto en que se trata quizá del mismo cabeza de familia. Es grave caer en la tentación de considerarlo como una cuestión puramente individual, y no digamos de cargarlo todo con distintas connotaciones morales que redundan en la consideración del adicto como un individuo sospechoso, o de segunda, o peligroso, y no como una persona afectada patológicamente y abocada, salvo curación suficiente, a importantes deterioros. La actual extensión del consumo de cocaína presenta la dificultad de que a primera vista se percibe menos ese deterioro de la persona, el cual termina apareciendo cuando ya la destrucción se hace muy grave una vez que el consumo se ha ido prolongando durante años.

No hay mafia buena. Mas la que obtiene inmensos beneficios a base de engañar a personas que, quizá ingenuamente para comenzar, sienten una atracción por las nuevas sensaciones y por el halo de la transgresión que otro les ofrece, esa mafia es la peor de todas y con frecuencia alimenta a las demás. Por lo demás es sabido que el “apostolado” proselitista de mano en mano suele venir ejercido por personas individuales que, víctimas ellos mismos de la adicción, encuentran en la distribución del producto el modo de cobrarse la “comisión” para financiar su propio consumo.

El deterioro de la persona es el primer problema humano es esta cuestión. La obsesiva necesidad de financiar su nada barato consumo arrastra además hacia el delito. En nuestras prisiones es incómodo contar cuántos han delinquido en el marco de su búsqueda de droga. Mucho más práctico y sencillo es contar el mucho más bajo porcentaje de los reclusos que llegaron al mundo penitenciario sin haber tenido nada que ver con esto.

Todas estas cosas son bastante sabidas, pero los estudios dicen que son poco a menudo recordadas por quienes las sabemos. Nos resulta más fácil despreciar a las víctimas y mirar para otro lado.


Próximo ya al fin de sus días el viejo Pericles pronunció, en honor de las víctimas de la guerra, un discurso que quedó escrito y así ha llegado hasta mí:

“Nuestro gobierno no pretende imitar a nuestros vecinos; somos, muy al contrario, un ejemplo para ellos. Porque si bien es verdad que formamos una democracia, por estar la administración en manos de muchos y no de unos cuantos, en cambio nuestra ley establece igual justicia para todos. Además nuestro pueblo reconoce la superioridad del talento, y cuando un ciudadano se distingue de los demás por su carácter, el pueblo lo designa para los cargos públicos, no por derecho de clase, sino como una recompensa a su mérito. Ni la pobreza es un impedimento entre nosotros para desempeñar cargos públicos; cualquier ciudadano puede servir a la patria, por humilde que sea su nacimiento. No hay privilegios en nuestra vida política ni en nuestras relaciones privadas; no recelamos unos de otros ni nos ofendemos por lo que haga nuestro vecino, aunque no nos guste. Mientras vivimos así libres en nuestra vida privada, un espíritu de mutua reverencia prevalece en nuestros actos públicos, y el respeto a la autoridad y a las leyes nos impide obrar mal. Tenemos además en gran estima a los que han sido elegidos para proteger a los débiles y practicamos la ley moral que castiga al transgresor con un sentimiento general de reprobación”.

Y un poco más allá: “Empleamos las riquezas no en alardes de vana ostentación, sino donde son realmente necesarias. Confesar la pobreza no es una vergüenza entre nosotros, sino la abyección y la miseria. Un ciudadano de Atenas no abandona los asuntos públicos para ocuparse solo de su casa, y hasta aquellos de nosotros que tienen grandes negocios están también al corriente de las cosas del gobierno. Miramos al que rehúye el ocuparse de política, no como una persona indiferente, sino como un ciudadano peligroso; y si hay pocos de nosotros que sean aptos para proponer, todos somos buenos para decidir en los negocios del estado. Es opinión nuestra que el peligro no está en la discusión, sino en la ignorancia, porque nosotros tenemos como facultad especial la de pensar antes de obrar, y pensar aun en medio de la acción, mientras que otros son valientes en la ignorancia y vacilan en cuanto empiezan a pensar…”.

El nombre de ese que rehúye el ocuparse de las cosas públicas era en Atenas el de “idiotés” derivado de “ídios”, que es lo propio de uno (véase en la palabra “idiosincrasia”). En definitiva, el idiotés es el que está solo a lo suyo sin que le interese lo de todos los demás. Este, según el genio militar, político y filosófico de Pericles, el que dio su nombre al siglo V a.C., este es “el ciudadano peligroso”.

Cierto que “idiota” tiene también otra etimología, por eso sin duda cuando estudiábamos bachillerato en el siglo pasado algunos les llamaron “ilotas”, para distinguirlos de los idiotas, imbéciles y similares. Pero el origen en el término “ídios”, aludiendo a ese estar a lo suyo, aparece claramente constatado y así lo cita Pericles. El conjunto de estos idiotas es el enemigo público número uno. El idiota de Pericles es el que en medio de los dramas y problemas más acuciantes se acerca al que manda y le susurra al oído: “¿y de lo mío, qué?”.

Lo suyo es siempre el dinero. Puede tratarse de algo más, pero siempre también el dinero. Por él llegan unos hasta la delincuencia, otros hasta la mediocridad. El dinero de todos estos idiotas decide la marca de sus coches, el tamaño y decoración de sus casas, el club al que pertenecen, el deporte que practican, los libros que leen o no leen, el centro educativo donde buscan compañías para sus hijos e hijas: siempre su… lo que sea. Qué hay de lo mío.

Lo malo que les ocurre es que con tanta gana y deseo de lo mismo, uno se siente en continua zozobra, porque todo se puede perder. Estos peligrosos idiotas olvidados de la colectividad que les rodea viven atemorizados.

Miedo al otro, miedo al cambio, miedo al futuro.

El miedo paraliza mucho y nuestra sociedad de idiotas es, como tal sociedad, una red dominada por la pasividad. Activo para lo mío, pasivo para todo y todos los demás. No se mueve un dedo ni por la propia madre, por poca lata que dé. Hay que mirar a los mercados y ya está.

Ya podrá ocurrir lo más terrible, que lo mejor es dejarlo ir y callar. A mí que me registren.

El miedo enmudece. No hables, no lo vayas estropear todo. Repite lo que digan los que crees que te favorecen. No digas imprudencias, que luego salen en los dichosos cables de Wikyleaks. Qué atrasado parece eso de los cables.

En todo esto voy pensando, recordando a Mauricio Rosencof y su obra breve: “las cartas que no llegaron” (Alfaguara, 2002). Una persona muy querida me ha regalado este libro para Navidad y me subraya una frase:

“El silencio es el verdadero crimen de lesa humanidad”.

Me dicen que este volumen ya no se encuentra fácilmente en las librerías, que solo unos cuantos tendremos la suerte de haberlo leído. Algunos de los muchos que queremos hablar.


Mi pasado post (del 9 de septiembre) sobre el “Nacionalismo Imperial-Españolista” me ha traído cantidad de ecos, confieso que en general positivos.
Entre ellos el de mi gran amigo, filósofo y escritor, Augusto Klappenbach, quien para confirmar su acuerdo conmigo me adjuntaba el texto de un artículo suyo, publicado ya en el diario PÚBLICO el 21 de febrero pasado.
Me ha parecido tan interesante, y tan convergente con lo que modestamente yo exponía, que me he decidido a colgarlo aquí, no sin antes haber solicitado, y obtenido, la autorización del propio Augusto, y de PÚBLICO. Ahí va, pues:

“PATRIOTISMO”
Un fantasma recorre Europa: el fantasma del patriotismo. El Gobierno de Francia quiere “cultivar el orgullo de ser francés”. Después de abrir un gigantesco debate público sobre la esencia de ser francés, ha reunido un comité de sabios para dilucidar tan espinoso asunto, además de promover entre los estudiantes el canto de La Marsellesa y colocar banderas en las escuelas.
Tal euforia patriótica probablemente tiene que ver con la masiva llegada de inmigrantes y, sobre todo, con el hecho de que ya no son necesarios por el aumento del paro. Para ellos se han endurecido considerablemente las condiciones que les permiten vivir en nuestra Europa: en varios países se les exige superar un examen, que no se limita al dominio del idioma, y firmar un contrato de integración. En Italia se pretende implantar un carné por puntos que, entre otras condiciones, exige estar al día en el pago de impuestos, condición que, por fortuna, no se le pide a su presidente. Y en España no faltan voces que propugnan medidas similares, como las que surgieron a raíz de la negativa de un pueblo catalán a empadronar inmigrantes sin papeles.
Creo que el patriotismo es absolutamente respetable y hasta necesario como sentimiento: la relación afectiva que nos une con el lugar donde hemos pasado la infancia, donde hemos estudiado y nos hemos enamorado, donde vive mucha gente a la que queremos, es propia de toda persona sensible. Me parece sano preocuparnos por lo que sucede en nuestra patria, alegrarnos con sus éxitos y sufrir con sus desgracias. Y en un plano más superficial también es normal que formen parte de nosotros una serie de costumbres, de lugares y hasta de olores y de comidas. Incluso respeto –aunque comparto poco– la emoción de ver ganar a un equipo de fútbol o un tenista nacional. Esos son sentimientos. Y los sentimientos no se discuten: pueden resultarnos agradables o desagradables, podemos compartirlos o rechazarlos, pero es imposible aducir razones que terminen con ellos o que los hagan surgir. Si a eso se le quiere llamar patriotismo, no vacilo en declararme patriota.
El problema se plantea cuando se pretende convertir a ese sentimiento en una virtud y sobre todo cuando se pretende que esa virtud sea obligatoria. Se supone entonces que la patria es una realidad en sí misma que no se reduce a un territorio, unas costumbres, un idioma y sobre todo a un conjunto de personas a las que queremos o que nos importan, sino que tiene una esencia propia, una realidad que no depende de la voluntad de los que vivimos en ella y que por lo tanto puede hasta pedir el sacrificio de vidas humanas, como ha sucedido tantas veces en la historia. Y como toda identidad se define por oposición a otras, tenemos ya el germen de la exclusión del extranjero, de la xenofobia y de la guerra.
Pretender extraer del sentimiento patriótico consecuencias excluyentes, sean estas políticas, jurídicas y sobre todo militares, me parece un signo de decadencia. Reconozco que ese sentimiento patriótico puede jugar un papel positivo en algunas situaciones: la superación de los absolutismos en la Europa moderna, con la creación de los estados nacionales, tuvo un fuerte componente patriótico. Como también lo tiene la resistencia de pequeñas naciones ante la opresión de grandes potencias. Pero en rigor, lo que se juega en estos casos no es tanto el patriotismo cuanto la lucha por la igualdad y la justicia, que ellas sí merecen el calificativo de virtudes, porque se refieren a las relaciones entre seres humanos y no a entidades abstractas.
En estos tiempos globalizados o posmodernos o como se les quiera llamar, me parece más urgente que nunca no caer en la trampa de anteponer el patriotismo a la justicia y a la igualdad. Porque el poder se va alejando cada vez más de los gobiernos de las naciones y pasando a una red de innumerables despachos anónimos que no pertenecen a ninguna patria, desde donde las grandes decisiones se toman sin necesidad de dar la cara, convirtiéndose por lo tanto en inmunes a toda crítica. Nada le conviene más a esos poderes anónimos que el hecho de que la gente esté entretenida reivindicando lenguas locales, banderas, estados nacionales y rótulos en uno u otro idioma, en lugar de plantearse la situación terrible en que está este pobre planeta, en el cual sólo una cuarta parte de sus habitantes come tres veces al día y dispone de medicinas y agua caliente. Y que hace años muestra una tendencia a aumentar la distancia entre quienes construyen la historia y quienes van quedando cada vez más fuera de ella. El patriotismo nacionalista, como postura política, como ideología, (insisto, no como sentimiento) reivindica lo peor del provincianismo. Y esto en un momento en que los problemas reales del mundo en que vivimos exigen más que nunca un enfoque universal, sobre todo porque recién ahora este enfoque es posible. Pero este es otro tema”.


Una amiga, Elena, nos hace llegar el siguiente texto, bien documentado, de Carlos Sordo Olivé, cooperante español que coordina varios proyectos en la dicha franja, o cárcel (tú lector decidirás).

Iba a colgar otra cosa, que la dejo para otro día. Este texto me ha conmovido profundamente y deseo compartíroslo a todos. Ahí va:

“Los ciclos naturales: hechos y responsabilidades”.

La Franja de Gaza es la cárcel a cielo abierto más grande que existe en el mundo. Las paredes y alambradas de la susodicha cárcel enclaustran los 41 Km de frontera con sus vecinos Israel y Egipto. Dentro de la Cárcel de Gaza habitan más de un millón y medio de palestinos, refugiados en su gran mayoría que previamente fueron desplazados desde sus hogares en Haifa o Tel Aviv durante la Nakba en 1948, hogares de los que han sido despojados, quedando confinados en el interior de una cárcel diseñada por diferentes verdugos, entre ellos Israel, Egipto y por último nuestra querida Comunidad Internacional.

Sin querer entrar en demasiados debates políticos, ya de sobra conocidos e insuficientes para alcanzar cualquier acuerdo de paz, he querido indagar más en las condiciones medioambientales que existen en el interior de la cárcel de Gaza. El ideal balance entre ciclos naturales hace ya mucho tiempo que ha sido quebrado y poco o nada se habla de la situación actual del medio ambiente dentro de los barrotes de hormigón.

No piensen que quiero ser frívolo al hablar de medio ambiente, cuando, podrían decirme, más del 80% de la población que habita la Cárcel de Gaza se encuentra en una situación de extrema pobreza. No es mi objetivo dejar de lado la situación socio-económica, ya de lejos conocida, ni las acciones realesi que permitirían disminuir o eliminar la situación de pobreza y vulnerabilidad que de modo vergonzoso, principalmente Israel, ha impulsado en su interior. Muy al contrario, este pequeño trabajo pretende relacionar el medioambiente con las condiciones de pobreza y de vulnerabilidad de los palestinos que habitan en la Cárcel de Gaza.

El ciclo del que les quiero hablar comienza con el uso de la tierra y del agua para consumo diario, tanto para beber, como para asearse, fregar, regar, alimentar a los animales, etc. Como podemos imaginarnos, un millón y medio de habitantes pueden generar diariamente una ingente cantidad de desechos. En la Cárcel de Gaza, existen solamente tres depuradoras de aguas residuales, y que acogen diariamente entre 40.000 y 50.000 m3 de aguas fecales. Sucede que las depuradoras se encuentran operando por encima de sus posibilidades, por lo que solamente una pequeña parte de lo que entra llega a ser tratadoii, obteniendo un efluente de aguas residuales nocivas que son descargadas directamente al mar. En resumidas cuentas, más de 80.000 m3 de aguas residuales parcialmenteiii tratadas son lanzadas al mar de Gaza diariamente.

La costa de Gaza, también ocupada por los navíos israelíes, posee un vasto almacén de gas natural que se mantiene apartado de sus verdaderos propietarios, la población gazaui. Esto deja a la Cárcel de Gaza y a sus habitantes a merced de una situación de dependencia energética total por parte de Israel. La energía que entra en Gaza es de dos tipos, bien mediante la importación de combustible desde Israel para ser transformado en energía en la planta térmica del interior de la Cárcel de Gaza (lo cual representa un 20% aproximadamente de la energía total en la Franja de Gaza) o bien mediante la importación de energía eléctrica directamente desde Israel. Ambas fuentes energéticas se mantienen abiertas siempre que Israel lo permite. De modo que no es difícil darse cuenta de que, entre otras infraestructuras básicas, las depuradoras sólo pueden funcionar cuando Israel así lo quiere. Es curioso ver como la cadena de acontecimientos nos dirige poco a poco al culpable del lanzamiento masivo de vertidos al mar de Gaza.

Los residuos fecales descargados al mar acaban cercenando la vida marina, eliminando diferentes especies y reduciendo sus cantidades. Esto afecta directamente a los 3.700 pescadores que viven de las capturas diarias para que sus familias puedan sobrevivir. El efluente lanzado al mar debilita y empobrece directamente a este grupo social y a las de todo un mercado del que dependen más de 6.000 trabajadores y sus familias. Dicho mercado lleva existiendo cientos de años y, hasta que el bloqueo se implementó por parte de Israel en 2005, siempre había gozado de buena salud. El área de pesca al que los pescadores tienen acceso se ha ido reduciendo ilegalmente por parte de Israel desde 2002, de las 20 millas náuticas que Israel y Palestina aceptaron en los Tratados de Oslo a las actuales 3 millas náuticas, de modo que actualmente los pescadores no pueden salir a faenar más lejos de esas 3 millas náuticas, pues corren el riesgo, y créanme que es un riesgo elevado, de ser tiroteados, arrestados y encarcelados en prisiones israelíes. Sus barcas son confiscadas y los motores de las mismas, que valen en ocasiones hasta 4.000$ son retenidos en puertos israelíes y vendidos posteriormente.

Cabe mencionar que durante su última intervención militar Operación Plomo Fundido en la que murieron 1.326 personas (de las cuales 540 eran mujeres, niños y niñas)iv, el ejército Israelí destruyó de forma premeditada parte de las instalaciones de tratamiento de agua (además de hospitales, centros de atención médica, ambulancias, etc.)v. Queda claro que las autoridades israelíes no tienen la menor intención de que la población gazaui deje de descargar agua fecal contaminada a su propia costa.

Toda la población gazaui extrae, mediante pozos, el agua de consumo humano del nivel freáticovi. Este agua proviene de un acuífero que hay inmediatamente debajo del suelo de la Cárcel de Gaza. La cantidad de agua que se extrae diariamente se encuentra muy por encima de lo que, de modo natural, recibe el acuífero de agua dulce, bien proveniente de la lluvia o de otros afluentes subterráneos. De este modo, cada vez existe menos agua dulce en el subsuelo de la Cárcel de Gaza, lo que conlleva, en última instancia, la intromisión de agua salada marina proveniente de la costa, ya que la presión marina es mayor que la existente en el interior de la exhausta cuenca interna gazaui. Como podemos ver en el gráfico, la mayoría de la superficie gazaui contiene más de 500 ppmvii de cloruro sódico (comúnmente conocido como sal y mezclado con otras sales en menores proporciones), por lo que la mayoría de la población de la Cárcel de Gaza consume agua con cantidades excesivas de sal (la concentración de sal en agua recomendada por la OMS es de 20 ppmviii), y, lo más increíble de todo, están consumiendo irónicamente agua cargada con sus propias excretas que, previamente, habían sido descargadas al mar.

En última instancia, esta elevada concentración de sal solo permite cultivar aquello que aguante concentraciones salinas elevadas, como los tomates (la Cárcel de Gaza era conocida por exportar tomates cherries de alta calidad a Europa hasta que Israel cerró todas las salidas a su exportación). Todo esto resulta en un suelo altamente salinizado, que ha alcanzado niveles de pH de entre 8 y 9ix donde la agricultura se limita a pocos vegetales y en ningún caso sacia la necesidad de obtener una dieta variada de la población, obligando a los habitantes a importar alimentos de Israelx.

Las autoridades israelíes niegan toda posibilidad de desalinización del agua del mar, no permiten la entrada de suficiente cemento para reparar las depuradoras, no distribuyen agua a las poblaciones ocupadasxi, como es su deber en virtud de la legislaron internacional de los derechos humanos al ser la potencia ocupante en todo el Territorio Ocupado Palestino (Franja de Gaza y Cisjordania)xii.

Al principio del texto nos podríamos preguntar, ¿qué repercusión tiene la situación medioambiental dentro de la Cárcel de Gaza? Mucha y está íntimamente ligada con la situación de pobreza extrema en la que viven sus prisioneros y prisioneras.

Perdónenme la expresión, pero existen muy pocas cárceles en el mundo donde al encarcelado se le obligue a beber, de modo público, y retransmitido por televisión en abierto, sus propias heces. Queda claro que Gaza se ha transformado en una amplia alfombra donde probar todo tipo de juegos (como hacen los niños cuando son pequeños), pero en este caso juegos militares, y bajo la cual esconder la, literalmente, mierda que sus culpables, las elites políticas, económicas y militares israelíes, pero sin olvidarnos de la responsabilidad de la Comunidad Internacional y de Egipto, y en última instancia de la Autoridad Nacional Palestina y de Hamas, situación que ninguno quiere que salga a la luz.”

i Cuando digo reales me refiero a verdaderas presiones internacionales, y no al proceso de rehabilitación de la cárcel de Gaza para su posterior destrucción a manos de los ingenieros de seguridad nacional israelíes.

ii La DBO (demanda total de oxigeno) del efluente de salida de la depuradora de la ciudad de Gaza tiene un valor de promedio entre 50-80 y la COD (Demanda química de oxigeno) entre 100-200.

iii Según informes facilitados por el laboratorio de la depuradora de la ciudad de Gaza, la eliminación de patógenos y residuos orgánicos de las aguas fecales parcialmente depuradas se encontraba entre un 70 y un 90% en los meses de Octubre 2009 a Enero de 2010.

iv Según un informe editado en 2009 por Naciones Unidas “Occupied Palestinian Territory, Gaza Flash Appeal

v Según un informe editado en 2009 por Naciones Unidas “Occupied Palestinian Territory, Gaza Flash Appeal” y otro informe publicado por Amnistía Internacional en 2009 con titulo “Israel-Gaza, Operation Cast Lead, 22 days of death and destruction”.

vi Límite superior de la zona de saturación, a partir de la cual se puede extraer agua del acuífero.

vii ppm es una unidad de medida de concentración de una solución. Se refiere a la cantidad de mg (miligramos) que hay en un kg de disolución.

viii Según el documento titulado “Background document for development of WHO Guidelines for Drinking-water Quality” editado por la OMS, en general, las sales sódicas no son toxicas debido a la eficiencia con que los riñones maduros excretan el sodio. Sin embargo, efectos dañinos y muerte han sido reportados después de una ingesta accidental de sobredosis de cloruro sódico. Entre los efectos provocados, se encuentran la nausea, vómitos, convulsiones, espasmos musculares y rigidez y edema pulmonar o cerebral. Una ingesta excesiva de sal agrava seriamente cualquier insuficiencia cardiaca congestiva crónica y genera efectos adversos debido a los altos niveles de sodio en el agua potable.

ix Como comparativa, las zonas áridas del planeta son características de altos valores de pH, entre 8 y 8.5.

x La mayoría de la fruta y verdura dentro de la Franja de Gaza es importada desde Israel.

xi Pero permiten la entrada de agua embotellada israelí a precios superiores a los del mercado.

xii Según la resolución de la Corte Internacional de Justicia. Ver “Apartheid Contra el Pueblo Palestino, elaborado por David Bondía”. http://www.alcor.palestina.cat